“Nadie nace sabiendo o nadie sale de la universidad sabiendo, hay un componente teórico y un componente irremplazable que es la experiencia, mínimo 10.000 horas de experiencia.”
¿El básquet es una pasión que estuvo desde siempre?
De muy chico no lo supe identificar porque lo hacía de manera lúdica y recreativa. Recién a los 18 empecé una época muy apasionada con el básquet porque me fui metiendo en lo profesional, que si bien tiene su vaivenes anímicos disfrutaba de competir.
¿En algún momento dudaste y pensaste “quizás no es esto”?
Sí, muchas veces dudé, no por pensar en querer hacer otra cosa sino dudas por si lo que estaba haciendo no me salía bien. A veces la mente juega malas pasadas de querer renunciar pero son sólo trabas, por suerte las fui superando.
¿Cómo? ¿Con qué herramientas superaste la duda?
Amor al juego y optimismo. La duda apareció varias veces entre los 17 y 23 años, después la mente evoluciona y madura, y también teniendo un objetivo en claro para afirmarme y seguir con el deporte.
¿Qué le recomendás a alguien que no conoce cuál es su pasión?
Que la busque incesantemente. Cuando uno está apasionado por lo que hace realmente no lo siente como una carga en ningún momento de su vida, ni en los días más malos a uno le cuesta levantarse y salir a hacer lo que tiene que hacer. Disfrutas los buenos momentos, y los no tan buenos porque una vez que se terminan te das cuenta de que fue parte del aprendizaje y eso también es parte del disfrute.
” Los emprendedores vamos por caminos nuevos, caminos que no conocemos tanto, que aprendemos mientras lo hacemos, hay que superar adversidades y confiar con optimismo. “
Hoy estás en nueva versión profesional que es la de ser representante.
Es una extensión de mi carrera como basquetbolista. Obviamente esto no es un juego, todo lo contrario, es mucho más serio que cuando me tocaba jugar, y le encontré lo competitivo, donde cada pequeño éxito lo considero un partido ganado y cada situación adversa como un partido por ganar. Cuando salgo a vender a un jugador donde tengo que convencer a un entrenador que es la opción más conveniente o cuando tengo una negociación buscando las mejores condiciones para mi representado, si sale o no me deja la sensación de gané o perdí como si fuera un partido.
Hablemos de Los viajes de Pipa.
Sí, es un libro ese.
(Jaja) ¿Cómo fue el primer desapego y qué fuiste aprendiendo de cada viaje?
A mayor consciencia se complica un poquito más. Mi primer desapego fue a los 16 años cuando me vine de 9 de Julio a Buenos Aires, son sólo 300km pero es un cambio enorme en la vida. De un pueblo de 30.000 habitantes y ser el mejor jugador de mi equipo a una ciudad de millones de personas donde nadie me conocía y era uno más en el equipo. Tenía la suerte de que mis hermanas estaban viviendo acá en Buenos Aires e hice amigos enseguida así que no fue tan grave. Prácticamente no extrañé a nadie en ese primer desapego. Pero cuando me fui a España a los 20 años los primeros meses costaron mucho, no la pasé bien, hasta que nuevamente supe adaptarme. Y el tercer viaje siendo adulto, prácticamente no lo pude resolver, no pude resolver la distancia con un estilo de vida con amigos, pareja, que no pude rendir en un ambiente nuevo, aunque amo España.
Para Dinamika emprender es empezar cualquier actividad nueva, cualquier nuevo procesamiento, cuando alguien se encuentra en el trabajo de su desarrollo personal está emprendiendo un cambio. ¿Detectás tu parte emprendedora?
Sí, sin dudas. Si no emprendiera sentiría que podría perder el potencial de mis ideas. No podría ser un empleado típico tampoco. Prefiero, siento que mi éxito o mi fracaso va a depender en gran parte de mí, y es lo que quiero, que dependa de mi, ahí es en donde me reconozco así, emprendedor.
Depende de vos y el básquet se trata de equipo.
El básquet es una carrera con su componente grupal, donde te alias con otros para vencer a quien tenés enfrente. Ya sea un un buen entrenamiento, una buena semana o una buena temporada, repercute en tu próximo contrato, en la próxima liga u objetivo personal porque lo que hagas va a impactar en en el ascenso o descenso de la calidad de tus remuneraciones, además eso hace que no sea rutinario
¿Y qué habilidades hay que tener para emprender?
En primer medida hay que ser resiliente y sin dudas, optimista. Al punto de llegar a la estupidez de creer que de cualquier situación mala se puede revertir o dejar atrás lo antes posible. El camino del emprendedor es un camino lleno de incertidumbres, nadie emprende en algo que que ya se sabe que es exitoso. Los emprendedores vamos por caminos nuevos, caminos que no conocemos tanto, que aprendemos mientras lo hacemos, hay que superar adversidades y confiar con optimismo.
¿Algún líder de referencia en tu carrera?
Luis Scola, capitán de la selección argentina por más de 10 años, no sólo tiene una inteligencia superior y conocimiento sobre la actividad sino que además tiene una enorme disciplina que hacía que todos los que estábamos con el tratemos de seguirle el ritmo. Este es el tipo de liderazgo que me gusta ejercer, convencer y contagiar.
¿Y como representante cómo llevas la idea de liderar?
Tiene que ver con el convencer a los chicos de cuales son los objetivos para los cuales los representamos. Incluso enseñar y educar sobre las maneras de comportarse hacia afuera, y como sociedad con nosotros.
Soy una líder comercial con un equipo nuevo, necesito un consejo a partir del paralelismo de un equipo deportivo con un equipo empresarial ¿Qué me aconsejas?
Puede ser muy útil conocer las habilidades de cada uno, dejarles en claro el objetivo y que así tengan en cuenta cual es su papel para que lo haga lo mejor posible. El rol del líder radica en hacer sentir a todos igual de importantes, que cada uno se sienta importante así le toque “llenar marcadores” o cerrar un acuerdo bilateral con diferentes empresa. Saber que no todos pueden hacer lo mismo porque sino sería un caos colabora con el logro del objetivo e incluso conseguir objetivos grupales que sean beneficiosos para todos.
Retomando lo de ser representante ¿hace cuanto empezaste?
Poco, 3 años.
¿Cuándo consideras que te convertiste en un profesional con Agencia Profectia?
Todos los pequeños pasos que se dan, para adelante y alguno que otro para atrás, son parte de ese proceso. Sentí que nos estábamos metiendo en algo importante cuando fichamos a un jugador español con el que incluso yo había jugado. Entendés que la vida da muchas vueltas, en un momento compartís minutos de partido y en otro estás negociando para que venga desde otro continente. El resultado fue bueno, su equipo consiguió cosas importantes y eso nos trajo reconocimiento profesional.
¿Cómo se eligieron con tu socio?
Fue prácticamente natural, Maxi es mi mejor amigo. Primero pensamos qué podíamos hacer juntos y a partir de eso evaluamos qué podíamos encarar conociendo nuestras virtudes y defectos, y obviamente fue el básquet, sosteniendo la virtud del buen comportamiento y consenso constante entre ambos.
¿Qué tipo de análisis hicieron para encarar este tipo de negocio?
Son varias la validaciones antes de arrancar. Primero es investigar, investigar si es algo necesario o qué calidad se está ofreciendo en el rubro. Ver si no hay sobre oferta de servicios, y cómo impacta mi imagen y la del socio en la oportunidad de mercado. Está claro que los miedos atacan todo el tiempo particularmente en esto de representar porque es un terreno desconocido además que es una actividad nueva donde no hay una carrera universitaria ni tantos libros escritos para alguien que quiera empezar desde cero. Consultas a gente de confianza y con las buenas maneras ir creciendo y estabilizar el negocio.
” Es el tipo de liderazgo que me gusta ejercer, convencer y contagiar.”
¿Cómo es tu proceso de aprendizaje?
En realidad vas aprendiendo al responder a las necesidades que aparecen todo el tiempo, para después no volver a pasar por el mismo problema, mucho de prueba y error. Nadie nace sabiendo o nadie sale de la universidad saliendo, hay un componente teórico y un componente irremplazable que es la experiencia, mínimo 10.000 horas de experiencia. Hice un curso de de management y marketing deportivo, sumado con la carrera internacional como jugador y una carrera de grado. Es el espíritu curioso que por más que sea aplicable o no, te lleva a aprender.
¿Cuándo aparece el aspecto creativo?
Nace en la venta al convencer con diferentes recursos y mucho de improvisación porque muy poco está marcado. Leer las oportunidades del mercado también requiere ver con creatividad para crecer.
¿Por qué elegiste comercio internacional como nueva carrera?
Siempre quise estudiar una carrera de grado y también es un emprendimiento. Cuando era más joven tenia la excusa de que me la pasaba jugando y no podía hacerlo, pero ahora con la tecnología disponible podés estudiar y trabajar. Comercio internacional mezcla finanzas, mercados, productos, servicios, regulaciones, tratados, marketing, administración, y es absolutamente aplicado a mi empresa como al mismo tiempo es puro goce personal.
¿Cómo es el vínculo con un representado? ¿Sos un mentor para ellos?
Que alguien ponga su futuro en tus manos es una caricia al alma. Cada persona que entra en la empresa significa un vínculo de confianza. Eso es lo que hace que me levante todos los días con más ganas de hacer esto, aprender y mejorar.
Tu reputación e imagen genera confianza además de haber sido parte de la generación dorada, ¿quien no querría que lo representes?
También es efímero, porque podés tener al mejor jugador y no a un buen entrenador, por eso es clave el rol de representar, además en un contexto hiperconectado donde está todo a la vista. La persona renueva todos los días la confianza que te dio inicialmente.
¿Cómo tiene que actuar alguien con el miedo, más allá de la resiliencia, para no paralizarse?
Con el deporte aprendes a convivir con el error y con el fracaso, con esa convivencia se evaporan los miedos. Igualmente cierto grado de miedo que está bien para el crecimiento sano y orgánico de la empresa. Un entrenador que respeto mucho hace más de 10 años me dijo que “el miedo a perder nunca puede ser mayor que la ilusión por ganar” No puede ser mayor el miedo a que vaya mal ante la ilusión de que vaya bien, a partir de eso te levantas con energía y ganas.
“No puede ser mayor el miedo a que vaya mal ante la ilusión de que vaya bien, a partir de eso te levantas con energía y ganas.”
¿Quién fue ese entrenador?
Sergio Hernandez.













