«Es en la interacción con un socio donde te das cuenta de las falencias para poder mejorar»
¿De qué se trata el liderazgo?
No lo encontrás en ningún libro, nace de la situación. Va sucediendo e incorporándose a la personalidad.
¿A que te referís con que nace de la situación?
Muchas de las reacciones van a ser naturales dada la situación a liderar, no lo planeas o lees como un libreto de una película, sino que nace como un instinto como un comportamiento es innato.
¿Detectas la primera vez en la que tuviste este rol debiendo tomar una decisión y gestionar personas para lograr un objetivo?
Sí, el momento en el que hubo que resolver problemas con una fecha limite a cumplir y un objetivo en el que me convertí en la cara visible y responsable, debiendo afrontar la situación con la importancia que tiene… y esto comunicándolo a los demás, no como empleados sino como un equipo sin rango, sin diferencias, haciendo saber cual es la meta, buscando que esto motive al equipo, teniendo un compromiso grupal y que puedan hacerlo. Ahí tenés éxito porque es más compromiso que esfuerzo, porque lo sienten propio.
«Si no haces el salto cognitivo no vas a emprender. «
¿Cómo logras que tu objetivo sea su objetivo?
Con tu forma de ser. Haciéndoles saber que es un equipo y no separar. Hacer entender que si hay más ventas se generan más ingresos para todos.
Esta idea de trabajo en equipo es primordial en negocios nuevos…
Claro, en los emprendimientos resulta necesario. Hay algo clave que es la energía de la gente que compone al equipo. Como cuando empezamos los 3 juntando $1500 pesos cada uno para comprar una moto y customizarla, y si pensás en cómo empezamos fue por esa energía, porque además de las motos la gente compraba lifestyle que era el estilo de vida que vibrábamos.
Cuando decís “compraban lifestyle” ¿es porque fue definido como estrategia o sucedió en el proceso?
No, con el tiempo me di cuenta que fue así, no lo pensamos adrede. Cada uno de nosotros estaba en distintos temas, más comercial o más técnico. Un día me di cuenta que la gente venía porque estábamos tatuados, escuchando Cypress Hill. Incluso vi cómo cambiaron algunas personas que vinieron al local, pasaron de ser estructurados a visitarnos con sus chaquetas de cuero, y ahí pensás cómo lo cambió una moto. La verdad que no se armó intencionalmente, sino que fue sucediendo.
¿Cuánta gente llego a trabajar en LBC?
Fue rotativo. Los 3 socios y hasta 6 personas más.
El momento en el que el emprendimiento contrata personal es un salto.
Y hasta tuvimos una barbería en el local.
¿Cómo fue la planificación hasta llegar a formar la idea?
La verdad nos juntábamos como amigos. Nos encargaron la primera moto y no sabíamos ni cómo íbamos a hacer. Después con el tiempo y la práctica yo que no sabía nada de motos, terminé armándolas. Sé cortar, soldar, y moldear metal. Cuestiones técnicas que nunca imaginé, y las aprendes on going.
Pasar de ser un hobbie a tener clientes es un proceso de profesionalizarse ¿cómo fue?
Eso también pasó como lo de aprender estos skills para hacer esos trabajos. La verdad que al principio nuestra atención no era buena, se puso de moda muy rápido y así creció. Recuerdo que una de las primeras fue para el Chino Darín y así nos metimos en un segmento específico. Teníamos 30 DMs (direct messages) por día con preguntas y no llegábamos a responder todas. Tuvimos que ir afilando el customer service.
¿Qué consejo podrías dar respecto a la búsqueda de un socio?
Tiene que ser alguien que te haga notar tus errores, te complete donde fallás, porque estas ensismismado e involucrado, y es en la interacción con un socio donde te das cuenta de las falencias para poder mejorar. Por ejemplo, antes de LBC yo laburaba en finanzas, entonces armé una planilla de contabilidad básica para ordenarnos. Por otro lado, ellos me enseñaron a armar una moto desde cero.
¿Y un consejo para el miedo a emprender?
El consejo es que no hay que tener miedo. No hay que tener miedo para nada. Es un ejercicio con desparpajo. No hay que pensarlo tanto, entender solamente que el miedo es un obstáculo que no existe y está en tu cabeza. Al contrario, tenés que transformar ese miedo en disfrute.
¿Cuál es la importancia del cambio de mentalidad para emprender?
Es todo, si no haces el salto cognitivo no vas a emprender. Todo incluye un riesgo y hay que poner primera. Hacerlo tiene su cuota de adrenalina. Es como subirte a una montaña rusa. Aunque hay gente que prefiere la seguridad de un trabajo estable. Es cierto que es más estresante emprender lo que sea que trabajar en relación de dependencia, pero se vive de una manera distinta.
«El consejo es que no hay que tener miedo. No hay que tener miedo para nada. Es un ejercicio con desparpajo. «
¿Customizar motos se trató de una moda?
En principio se trataba de algo que casi no se hacía Buenos Aires, excepto por Herencia Argentina, entonces nosotros lo hicimos más accesible en cuanto a precio. En un momento se puso de moda, y casi se “bastardeó” el concepto que manejábamos porque se masificó. Empezaron a aparecer talleres custom que después desaparecieron. Una de nuestras ventajas fue haber pegado primero y en Palermo. No estábamos siguiendo un modelo. Incluso coincidió en que también se puso de moda tener una moto, que si bien ahora se siguen comprando, en ese momento de lanzamiento había explotado.
Decidís irte de LBC iniciando una situación de viaje para volver a emprender viendo qué negocios se pueden hacer en el exterior.
Me tomé un break y decidí irme. Tenía un auto y una moto que vendí y con esa plata alquilé un departamento en Miami. Fui a hablar con gente sin saber nada, sin reunión previa. Y ahora estoy reorganizándome. No es fácil tener un negocio allá, pero la gente está dispuesta a conversar.
Cuando negocias ¿vas con un objetivo planteado, o cómo manejas la situación?
Voy a escuchar, y fui perfeccionándome, pero porque soy un guerrero negociando. Siempre intento que ambos ganemos y que la otra parte saque lo que tenía previsto o más, a veces presionando para que tengamos iguales o mejores condiciones.
«Hay que tener pasión y estar convencido del concepto, que este suceda, porque el producto que se vende es dejar salir el alma.»
¿Qué condiciones, sin duda, debe desarrollar el emprendedor, para no quedarse a mitad de camino?
Hay que tener pasión y estar convencido del concepto, que este suceda, porque el producto que se vende es dejar salir el alma. Vas a darla a conocer, ya sea fabricando motos o alfajorcitos de maicena. Hay que confiar y creer sin titubeos. Pensar que está bueno de verdad. Segundo, no ser miedoso, y si estas en la cuerda floja y no sabes lo que va a pasar, saber que eso es así, hay incertidumbre y lo vas a pasar.
¿Cual fue la decisión mas difícil que tuviste que tomar en los negocios?
La verdad que fueron bastante uniformes, no hubo alguna súper difícil que me dejaba sin sueño. Las decisiones más grandes como dejar LBC, las fui madurando, poniendo en la balanza los factores positivos y negativos, pensando gradualmente y sucedieron como una fruta cuando cae de un árbol. Nunca fue un rapto alocado tomar una decisión.
¿Cómo era el feedback con el equipo, cómo te dabas cuenta cómo estaban?
Era observar el feeling en el ámbito laboral. Verlos a gusto en las horas del taller porque buscábamos generar ese clima, verlo en la cara de la gente. Si había algo que no sabías cómo hacer nadie te iba a juzgar, sino que aprendíamos juntos. No había competencia, era una unidad. El ambiente que se respira es el que irradia la gente, porque cada persona es un transmisor de energía. Si hay mucha gente vibrando con felicidad porque está a gusto con lo que está haciendo entonces se respira en el aire. Nadie lo pensaba como un trabajo, era más bien un ambiente de club social, o como si fuéramos todos amigos del colegio. Yo no me sentía jefe de nadie. Cada uno podía hacer lo que quisiera mientras se fuera cumpliendo con lo que hubiera que cumplir.
De alguna manera cada uno se hacía responsable por estar ahí…
Exactamente. Y además venía gente incluso sólo para aprender a lijar una pieza de metal. Ya estaban contentos porque estaban con nosotros haciendo.













